- Horario de la parroquia: abierta de 10.30 a 13.30 h. y de 18.00 a 21.00 h.
- Horario de despacho: de lunes a viernes, de 10.30 h. a 13.30 h y de 17.00 h. a 20.00 h.
- Celebración final de catequesis: grupos de Confirmación I, en la Parroquia (a las 17.00 h.).
- Celebración final de catequesis: grupos de Confirmación II, en la Parroquia (a las 18.00 h.).
- Exposición del Santísimo y Rezo de Vísperas con la catequesis del Papa (a las 18.00 h.).
- Rezo del Santo Rosario (a las 20.00 h.) y Eucaristía del Jueves de la II Semana de Pascua (a las 20.30 h.).
SANTORAL DE HOY
Elogio: En Licata, en la isla de Sicilia, en Italia, san Ángel, presbítero carmelita y mártir.
Otros santos de este día:
San Joviniano, lector y mártir
En Auxerre, en la Galia Lugdunense, san Joviniano, lector y mártir.
San Eutimio, diácono y mártir
En Alejandría de Egipto, san Eutimio, diácono y mártir.
San Máximo de Jerusalén, obispo y confesor
Conmemoración de san Máximo, obispo de Jerusalén, que fue condenado por el César Maximino Daya a trabajos forzados en las minas, después de haberle arrancado un ojo y quemado un pie con hierros candentes. Alcanzada la libertad, pudo marchar de allí y fue nombrado obispo de la Iglesia de Jerusalén, en donde, con el prestigio de su gloriosa confesión, descansó en paz.
San Britón de Tréveris, obispo
En Tréveris, en la Galia Bélgica, san Britón, obispo, que defendió a su grey de los errores del priscilianismo, aunque junto con san Ambrosio, obispo de Milán, y san Martín, obispo de Tours, trató en vano de detener la violencia de quienes reclamaban la ejecución de Prisciliano y de sus seguidores.
San Hilario de Arlés, eremita y obispo
En Arlés, en la región de Provenza, san Hilarío, obispo, que, después de llevar vida eremítica en Lérins, fue promovido, muy a su pesar, al episcopado, en donde trabajando con sus propias manos, vistiendo una sola túnica tanto en verano como en invierno y viajando a pie, manifestó a todos su amor por la pobreza. Entregado a la oración, los ayunos y las vigilias, y perseverando en una predicación continua, mostró la misericordia de Dios a los pecadores, acogió a los huérfanos y no dudó en destinar para la redención de los cautivos todos los objetos de plata que se conservaban en la basílica de la ciudad.
San Nicecio de Vienne, obispo
En Vienne, en la Galia Lugdunense, san Nicecio, obispo.
San Geroncio de Milán, obispo
En Milán, de la Liguria, san Geroncio, obispo.
San Mauronto, abad
En Marchiennes, en la Galia Bélgica, san Mauronto, abad y diácono, que fue discípulo de san Amando.
San Sacerdote de Limoges, obispo
En Limoges, población de Aquitania, san Sacerdote, obispo, que primero fue monje y abad, y más tarde designado obispo, si bien al final de su vida quiso volver de nuevo a la vida monástica.
San Gotardo de Hildesheim, abad y obispo
En Hildesheim, en el territorio de Sajonia, en Alemania, san Gotardo, obispo, que, primero abad del monasterio de Niederaltaich, visitó y renovó otros monasterios, y al morir san Bernardo le sucedió en la sede episcopal, donde promovió la vida cristiana de su Iglesia, restableció en el clero la disciplina regular y abrió diversas escuelas.
San León, eremita
En Calabria, san León, eremita, que, entregado a la oración y a las obras de beneficencia en favor de los pobres, murió en el monasterio de Africo, cercano a la ciudad de Reggio, cenobio que él mismo había fundado.
San Avertino, diácono
En Vençay, cerca de Tours, en Francia, san Avertino, diácono, que acompañó a santo Tomás Becket al destierro, y a la muerte de este volvió a dicho lugar, donde vivió como eremita.
Beato Bienvenido Mareni, religioso
En Recanati, en la región del Piceno, en Italia, beato Bienvenido Mareni, religioso de la Orden de los Hermanos Menores.
San Nuncio Sulprizio, laico
En Nápoles, en la región de Campania, san Nuncio Sulprizio, quien, después de haber quedado huérfano, con una pierna infectada por la caries y el cuerpo exhausto, soportó sus sufrimientos con ánimo sereno y alegre. Dispuesto siempre a ayudar a todos, y pobre entre los pobres, consoló en gran manera a los demás enfermos y alivió sus miserias.
Beata Catalina Cittadini, virgen y fundadora
En Somasca, cerca de Bérgamo, en Italia, beata Catalina Cittadini, virgen, la cual, privada de sus padres desde la más tierna edad, llegó a ser una paciente y competente maestra, cuidando con esmero una institución dedicada a la educación cristiana de niñas pobres, y con esta misma finalidad, fundó el Instituto de las Hermanas Ursulinas de Somasca.
Beatos Enric Gispert Domènech y Josep Gomis Martorell, presbíteros y mártires
En Barcelona, España, beatos Enric Gispert Domènech y Josep Gomis Martorell, sacerdotes diocesanos y mártires, muertos por confesar la fe.
Beato Gregorio Frackowiak, religioso y mártir
En Dresde, en Alemania, beato Gregorio Frackowiak, religioso de la Sociedad del Verbo Divino y mártir, el cual, encarcelado en tiempo de guerra, después de sufrir por Cristo fue degollado por los enemigos de la fe.
LITURGIA DE HOY
Misa de feria (blanco).
MISAL: ants. y oracs. props., Pf. Pasc.
LECC.: vol. II.
- Hch 8, 26-40: Mira, agua. ¿Qué dificultad hay en que me bautice?
- Sal 65: R. Aclamad al Señor, tierra entera.
- Jn 6, 44-51: Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo.
Liturgia de las Horas: oficio de feria.
Martirologio: elogs. del 6 de mayo, pág. 295.
CALENDARIOS: Albacete: Dedicación de la iglesia-catedral (F).
Jaén: San Amador, presbítero y mártir (MO).
Lleida: Beato Salvio Huix Miralpéix, obispo y mártir (MO).
Carmelitas (excepto Carmelitas Descalzos): San Ángel de Sicilia, presbítero y mártir (MO).
Dominicos: San Vicente Ferrer, presbítero (MO).
León: Beato José Ricardo Díez, religioso y mártir (ML).
Calahorra y La Calzada-Logroño: Beato Julián Benigno Moreno, presbítero y mártir (ML).
Granada: Beatos Manuel Sierra y compañeros, mártires (ML).
Tarazona y Agustinos: Beatos Vicente Soler y compañeros, mártires (ML).
Canónigos Regulares de Letrán: Beato Estanislao Casamiritano, presbítero (ML).
Clérigos Regulares de Somasca: Beata Catalina Cittadini, religiosa (ML).
Antífona de entrada Cf. Ex 15, 1-2
Cantemos al Señor; gloriosa es su victoria. Mi fuerza y mi alabanza es el Señor, él fue mi salvación. Aleluya.
Oración colecta
concédenos experimentar más de cerca tu amor,
que, por tu bondad, hemos conocido
con mayor profundidad en estos días de Pascua,
y afianza en el testimonio de la verdad
a quienes has librado de las tinieblas del error.
Por nuestro Señor Jesucristo.
LECTURAS DE LA MISA
Audio y comentario del Evangelio de hoy (I)
Audio y comentario del Evangelio de hoy (II)
Mira, agua. ¿Qué dificultad hay en que me bautice?
Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles (Hch 8, 26-40)
EN AQUELLOS DÍAS, un ángel del Señor habló a Felipe y le dijo:
«Levántate y marcha hacia el sur, por el camino de Jerusalén a Gaza, que está desierto».
Se levantó, se puso en camino y, de pronto, vio venir a un etíope; era un eunuco, ministro de Candaces, reina de Etiopía e intendente del tesoro, que había ido a Jerusalén para adorar. Iba de vuelta, sentado en su carroza, leyendo al profeta Isaías.
El Espíritu dijo a Felipe:
«Acércate y pégate a la carroza».
Felipe se acercó corriendo, le oyó leer el profeta Isaías, y le preguntó:
«¿Entiendes lo que estás leyendo?».
Contestó:
«Y cómo voy a entenderlo si nadie me guía?».
E invitó a Felipe a subir y a sentarse con él. El pasaje de la Escritura que estaba leyendo era este:
«Como cordero fue llevado al matadero,
como oveja muda ante el esquilador,
así no abre su boca.
En su humillación no se le hizo justicia.
¿Quién podrá contar su descendencia?
Pues su vida ha sido arrancada de la tierra».
El eunuco preguntó a Felipe:
«Por favor, ¿de quién dice esto el profeta?; ¿de él mismo o de otro?».
Felipe se puso a hablarle y, tomando píe de este pasaje, le anunció la Buena Nueva de Jesús. Continuando el camino, llegaron a un sitio donde había agua, y dijo el eunuco:
«Mira, agua. ¿Qué dificultad hay en que me bautice?». Mandó parar la carroza, bajaron los dos al agua, Felipe y el eunuco, y lo bautizó. Cuando salieron del agua, el Espíritu del Señor arrebató a Felipe. El eunuco no volvió a verlo, y siguió su camino lleno de alegría.
Felipe se encontró en Azoto y fue anunciando la Buena Nueva en todos los poblados hasta que llegó a Cesarea.
Palabra de Dios.
R. Te alabamos, Señor.
SALMO RESPONSORIAL (Sal 65, 8-9. 16-17. 20 [R.: 1b])
V. Bendecid, pueblos, a nuestro Dios,
haced resonar sus alabanzas,
porque él nos ha devuelto la vida
y no dejó que tropezaran nuestros pies.
V. Los que teméis a Dios, venid a escuchar,
os contaré lo que ha hecho conmigo:
a él gritó mi boca
y lo ensalzó mi lengua.
V. Bendito sea Dios,
que no rechazó mi súplica
ni me retiró su favor.
R. Gloria a ti, Señor.
EN AQUEL TIEMPO, dijo Jesús al gentío:
«Nadie puede venir a mí si no lo atrae el Padre que me ha enviado, Y yo lo resucitaré en el último día.
Está escrito en los profetas: “Serán todos discípulos de Dios”.
Todo el que escucha al Padre y aprende, viene a mí.
No es que alguien haya visto al Padre, a no ser el que está junto a Dios: ese ha visto al Padre. En verdad, en verdad os digo: el que cree tiene vida eterna.
Yo soy el pan de la vida. Vuestros padres comieron en el desierto el maná y murieron; este es el pan que baja del cielo, para que el hombre coma de él y no muera.
Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo; el que coma de este pan vivirá para siempre.
Y el pan que yo daré es mi carne por la vida del mundo».
R. Gloria a ti, Señor Jesús.
Papa Francisco, Ángelus 18-junio-2017
Alimentarnos con Jesús Eucaristía significa también abandonarnos con confianza a Él y dejarnos guiar por Él. Se trata de acoger a Jesús en lugar del propio "yo". De esta forma, el amor gratuito recibido por Jesús en la comunión eucarística, con la obra del Espíritu Santo alimenta el amor por Dios y por los hermanos y las hermanas que encontramos en el camino de cada día. Alimentados con el Cuerpo de Cristo, nosotros nos hacemos cada vez más y concretamente el Cuerpo místico de Cristo. Nos lo recuerda el apóstol Pablo: «La copa de bendición que bendecimos ¿no es acaso comunión con la sangre de Cristo? Y el pan que partimos ¿no es comunión con el cuerpo de Cristo? Porque aun siendo muchos, un solo pan y un solo cuerpo somos, pues todos participamos de un solo pan» (1Co 10, 16-17). La Virgen María, que siempre ha estado unida a Jesús Pan de vida, nos ayude a redescubrir la belleza de la Eucaristía, a alimentarnos con fe, para vivir en comunión con Dios y con los hermanos.
Pensamientos para el Evangelio de hoy
«Señor, haz de mí lo que Te agrade. No Te pongo ningún impedimento ni restricción, porque Tú eres todo mi deleite y el amor de mi alma. Y yo, igualmente, derramo ante Ti el torrente de mis confidencias» (Sta. Faustina Kowalska).
«Sólo quien es Dios, ve a Dios, y éste es Jesús. Él habla realmente a partir de la visión del Padre, a partir del diálogo permanente con el Padre, un diálogo que es su vida» (Benedicto XVI).
«El Hijo de Dios ‘bajado del cielo no para hacer su voluntad sino la del Padre que le ha enviado’ (Jn 6,38), ‘al entrar en este mundo, dice: (...) He aquí que vengo (…) para hacer, oh Dios, tu voluntad’. En virtud de esta voluntad somos santificados, merced a la oblación de una vez para siempre del cuerpo de Jesucristo» (Catecismo de la Iglesia Católica, nº 606).