03 de enero - LUNES FERIA DEL TIEMPO DE NAVIDA o SANTÍSIMO NOMBRE DE JESÚS, (ML)

 

 

LUNES FERIA DEL TIEMPO DE NAVIDA
 o SANTÍSIMO NOMBRE DE JESÚS, (ML)

 

PROGRAMA PARROQUIAL:
LUNES, 03 DE ENERO

- Horario de la parroquia: abierta de 10.00 h. a 13.30 h. y de 17.00 h. a 21.00 h.

- Horario de despacho: de lunes a viernes, de 10.30 h. a 13.30 h y de 17.00 h. a 20.00 h.

- Rezo del Santo Rosario (a las 19.00 h.)

HOY LUNES NO TENDREMOS LA MISA. YA MAÑANA SÍ

 

Portada

Massiel Moreno ha hecho de la defensa de la vida su misión

Fue abortada pero sobrevivió, y hoy es periodista, esposa y madre feliz: «El Señor es mi fuerza»

Estaban desplegados en Italia durante la Segunda Guerra Mundial

Tres aviadores americanos oyeron hablar del Padre Pío: le visitaron y, a su estilo, cambió sus vidas

Cyril cree que la oración de las monjas fue decisiva

Su ateísmo flaqueó visitando un monasterio como arquitecto: años después, hospitalizado, la fe llegó

Vídeos

  «Los camellos no aparecen»

  Un curso para ser mejores padres

  Por qué el tiempo es sagrado

  Cuatro regalos que pedir a los Reyes

  Historia de la Catedral de Cristal

Otras noticias

  El Papa invita a no dejar a Dios «fuera de ningún aspecto de la vida, por fea que sea»

  29 años, atleta y espeleólogo, entra en la cartuja: «Dios me ha hablado en lo alto de las montañas»

  ISIS comienza el año amenazando a los cristianos con «convertir las fiestas en funerales y tragedia»

  Esperanza para los huérfanos en la casa-hogar de Meki, en Etiopía: algunos ya van a la universidad

Opinión

  Evocación de Thomas Molnar , por Sebastián Sánchez

Blogs

  Centenarios de santidad , por Sólo Dios basta

  Hoy el reto del amor es parar con Cristo unos minutos antes de comenzar la jornada , por El Reto Del Amor

  Alcanzar la sabiduría. Comentario para Matrimonios: Juan 1, 1-18 , por ProyectoAmorConyugal.es



SANTORAL DE HOY

Elogio: El santísimo Nombre de Jesús, a cuyo solo nombre toda rodilla se dobla, en el cielo, en la tierra y en el abismo, para gloria de la Divina Majestad.

Refieren a este santo: Dulcísimo Nombre de la Bienaventurada Virgen María.

Oración

Oh Dios, que fundaste la salvación del género humano en la encarnación de tu Palabra, concede a tu pueblo la misericordia que implora, para que todos sepan que no ha de ser invocado otro Nombre que el de tu Unigénito. Él, que vive y reina contigo. Amén (oración litúrgica).


Otros santos de este día:

   San Antero, papa   

En Roma, en el cementerio de Calixto, en la vía Apia, san Antero, papa, que tuvo un breve pontificado después del papa mártir san Ponciano.

   Santos Teopempo y Teonas, mártires   

En Nicomedia, de la provincia romana de Bitinia, santos Teopempo y Teonas, que sufrieron el martirio en la persecución llevada a cabo bajo Diocleciano.

   San Gordio, mártir   

En Cesarea de Capadocia, san Gordio, mártir, al que san Basilio consideró émulo, como centurión que era, del que estuvo junto a la Cruz, por cuanto confesó a Jesús, Hijo de Dios, durante la persecución desencadenada bajo Diocleciano.

   San Daniel, diácono y mártir   

En Padua, en la región de Venecia, conmemoración de san Daniel, diácono y mártir.

   San Teógeno, mártir   

En Parios, en el Helesponto, san Teógeno, mártir, quien, al negarse a formar parte de la milicia a causa de su fe cristiana, en tiempo del emperador Licinio fue martirizado en la cárcel y finalmente arrojado al mar.

   San Florencio de Vienne, obispo   

En Vienne, en la Galia Lugdunense, san Florencio, obispo, que participó en el concilio celebrado en Valence.

   Santa Genoveva, virgen   

En París, ciudad de la Galia, santa Genoveva, virgen de Nanterre, que a los quince años, aconsejada por el obispo Germán de Auxerre, tomó el velo de las vírgenes. Animó a los habitantes de la ciudad, amedrentados por las incursiones de los hunos, y ayudó a sus conciudadanos en tiempo de hambre.

   San Luciano de Lentini, obispo

En Lentini, lugar de Sicilia, san Luciano, obispo.

   San Ciriaco Elías Chavara, presbítero y fundador

En el monasterio de Mannanam, en Kerala, en la India, san Ciríaco Elías Chavara, presbítero, fundador de la Congregación de Hermanos Carmelitas de María Inmaculada.


LITURGIA DE HOY

Misa de feria o de la memoria (blanco).

MISAL: para la feria ants. y oracs. props. / para la memoria ants. y oracs. props.; Pf. Nav.

LECC.: vol. II.

- 1 Jn 2, 29 — 3, 6. Todo el que permanece en él no peca.

- Sal 97. R. Los confines de la tierra han contemplado la salvación de nuestro Dios.

- Jn 1, 29-34. Este es el Cordero de Dios.

o bien: cf. vol. IV.

Liturgia de las Horas: oficio de feria-3 de enero o de la memoria.

Martirologio: elogs. del 4 de enero, pág. 92.

CALENDARIOS: Jesuitas: Santísimo Nombre de Jesús (S). Cartujos: (F). Familia Franciscana: (MO). Agustinos: (ML).

Teatinos: San José María Tomasi, presbítero (F).

Granada, Jaca y Zaragoza: Santos Basilio Magno y Gregorio Nacianceno, obispos y doctores de la Iglesia (MO).

Canónigos Regulares de Letrán: Beato Alano de Solminihac, obispo (MO).

Agustinos: San Fulgencio (ML).

Carmelitas: San Ciriaco Elías Chavara, presbítero (ML).

Dominicos: Beata Estefana Quinzani, virgen (ML).


Antífona de entrada

Nos ha amanecido un día sagrado: venid, naciones, adorad al Señor, porque una gran luz ha bajado a la tierra.


Oración colecta

Antes de la solemnidad de Epifanía:

Concede, Señor, a tu pueblo perseverancia y firmeza en la fe, y a cuantos confiesan que tu Unigénito, eterno contigo en tu gloria, nació de Madre Virgen en la realidad de nuestro cuerpo, líbralos de los males de esta vida y hazles alcanzar las alegrías eternas. Por nuestro Señor Jesucristo.


En la memoria:

3 de enero

Santísimo Nombre de Jesús


Antífona de entrada Flp 2, 10-11

Al nombre de Jesús toda rodilla se doble en el cielo, en la tierra, en el abismo, y toda lengua proclame: Jesucristo es Señor para gloria de Dios Padre.


Monición de entrada

Conmemoramos en esta celebración el santísimo Nombre de Jesús, ante el cual toda rodilla se dobla, en el cielo, en la tierra y en el abismo, para gloria de la Divina Majestad.


Oración colecta

Oh Dios que cimentaste en la encarnación de tu Verbo la salvación del género humano, concede a tu pueblo la misericordia que implora, para que todos sepan que no ha de ser invocado otro nombre que el de tu Unigénito. Él, que vive y reina contigo.




PRIMERA LECTURA 
Todo el que permanece en él no peca

Lectura de la primera carta del apóstol san Juan (1 Jn 2, 29-3, 6)

QUERIDOS HERMANOS:

Si sabéis que él es justo, reconoced que todo el que obra la justicia ha nacido de él.

Mirad qué amor nos ha tenido el Padre para llamarnos hijos de Dios, pues ¡lo somos!

El mundo no nos conoce porque no lo conoció a él.

Queridos, ahora somos hijos de Dios y aún no se ha manifestado lo que seremos. Sabemos que, cuando él se manifieste, seremos semejantes a él, porque lo veremos tal cual es.

Todo el que tiene esta esperanza en él se purifica a sí mismo, como él es puro.

Todo el que comete pecado quebranta también la ley, pues el pecado es quebrantamiento de la ley.

Y sabéis que él se manifestó para quitar los pecados, y en él no hay pecado.

Todo el que permanece en él no peca. Todo el que peca no lo ha visto ni conocido.


Palabra de Dios.

R. Te alabamos, Señor.


SALMO RESPONSORIAL (Sal 97,1bcde. 3Cd 4. 5-6 [R.: 3cd])

R. Los confines de la tierra han contemplado la salvación de nuestro Dios.

V. Cantad al Señor un cántico nuevo,
porque ha hecho maravillas:
su diestra le ha dado la victoria,
su santo brazo.

R. Los confines de la tierra han contemplado la salvación de nuestro Dios.

V. Los confines de la tierra han contemplado
la salvación de nuestro Dios.
Aclama al Señor, tierra entera;
gritad, vitoread, tocad.

R. Los confines de la tierra han contemplado la salvación de nuestro Dios.

V. Tañed la cítara para el Señor,
suenen los instrumentos:
con clarines y al son de trompetas,
aclamad al Rey y Señor.

R. Los confines de la tierra han contemplado la salvación de nuestro Dios.


Aleluya Jn 1, 14a. 12b
R. Aleluya, aleluya, aleluya.
V. El Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros; a cuantos lo recibieron, les dio poder de ser hijos de Dios. R.


EVANGELIO 
Éste es el Cordero de Dios

╬ Lectura del santo Evangelio según san Juan (Jn 1, 29-34)
R. Gloria a ti, Señor.

EL DÍA SIGUIENTE, al ver Juan a Jesús que venía hacia él, exclamó:

«Este es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. Este es aquel de quien yo dije: “Tras de mí viene un hombre que está por delante de mí, porque existía antes que yo”. Yo no lo conocía, pero he salido a bautizar con agua, para que sea manifestado a Israel».

Y Juan dio testimonio diciendo:

«He contemplado al Espíritu que bajaba del cielo como una paloma, y se posó sobre él. Yo no lo conocía, pero el que me envió a bautizar con agua me dijo:

“Aquel sobre quien veas bajar el Espíritu y posarse sobre él, ése es el que bautiza con Espíritu Santo”. Y yo lo he visto, y he dado testimonio de que este es el Hijo de Dios».

Palabra del Señor.
R. Gloria a ti, Señor Jesús.

Del Papa Francisco, Ángelus 19-enero-2014

El verbo que se traduce con "quita" significa literalmente "aliviar", "tomar sobre sí". Jesús vino al mundo con una misión precisa: liberarlo de la esclavitud del pecado, cargando sobre sí las culpas de la humanidad. ¿De qué modo? Amando. No hay otro modo de vencer el mal y el pecado si no es con el amor que impulsa al don de la propia vida por los demás. En el testimonio de Juan el Bautista, Jesús tiene los rasgos del Siervo del Señor, que "soportó nuestros sufrimientos y aguantó nuestros dolores" (Is 53, 4), hasta morir en la cruz. Él es el verdadero cordero pascual, que se sumerge en el río de nuestro pecado, para purificarnos.


En la memoria:

Lecturas propias de la memoria del santísimo Nombre de Jesús (Lec. IV).


PRIMERA LECTURA 
Tened entre vosotros los sentimientos propios de una vida en Cristo Jesús

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Filipenses (Flp 2, 1-11)

HERMANOS:

Si queréis darme el consuelo de Cristo y aliviarme con vuestro amor, si nos une el mismo Espíritu y tenéis entrañas compasivas, dadme esta gran alegría: manteneos unánimes y concordes con un mismo amor y un mismo sentir.

No obréis por rivalidad ni por ostentación, considerando por la humildad a los demás superiores a vosotros. No os encerréis en vuestros intereses, sino buscad todos el interés de los demás.

Tened entre vosotros los sentimientos propios de Cristo Jesús.

El cual, siendo de condición divina,

no retuvo ávidamente el ser igual a Dios;

al contrario, se despojó de sí mismo

tomando la condición de esclavo,

hecho semejante a los hombres.

Y así, reconocido como hombre por su presencia,

se humilló a sí mismo,

hecho obediente hasta la muerte,

y una muerte de cruz.

Por eso Dios lo exaltó sobre todo

y le concedió el Nombre-sobre-todo-nombre;

de modo que al nombre de Jesús

toda rodilla se doble

en el cielo, en la tierra, en el abismo,

y toda lengua proclame:

Jesucristo es Señor,

para gloria de Dios Padre.


Palabra de Dios.
R. Te alabamos, Señor.

SALMO RESPONSORIAL Sal 8, 4-5. 6-7. 8-9 [R.: 2a])

R. ¡Señor, Dios nuestro qué admirable es tu nombre en toda la tierra!

V. Cuando contemplo el cielo, obra de tus dedos,
la luna y las estrellas que has creado.
¿Qué es el hombre, para que te acuerdes de él,
el ser humano, para mirar por él?

R. Señor, dueño nuestro, ¡qué admirable es tu nombre en toda la tierra!

V. Lo hiciste poco inferior a los ángeles,
lo coronaste de gloria y dignidad,
le diste el mando sobre las obras de tus manos.
Todo lo sometiste bajo sus pies.

R. Señor, dueño nuestro, ¡qué admirable es tu nombre en toda la tierra!

V. Rebaños de ovejas y toros,
y hasta las bestias del campo,
las aves del cielo, los peces del mar,
que trazan sendas por el mar.

R. Señor, dueño nuestro, ¡qué admirable es tu nombre en toda la tierra!


Aleluya Mt 1, 21
R. Aleluya, aleluya, aleluya.
V. Dará a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús. R.


EVANGELIO 
Le dieron el nombre de Jesús

╬ Lectura del santo Evangelio según san Lucas (Lc 2, 21-24)
R. Gloria a Ti, Señor.

CUANDO se cumplieron los ocho días para circuncidar al niño, le pusieron por nombre Jesús, como lo había llamado el ángel antes de su concepción.

Cuando se cumplieron los días de la purificación, según la ley de Moisés, los padres de Jesús lo llevaron a Jerusalén para presentarlo al Señor, de acuerdo con lo escrito en la ley del Señor: «Todo varón primogénito será consagrado al Señor», y para entregar la oblación, como dice la ley del Señor: «un par de tórtolas o dos pichones».

Palabra del Señor.
R. Gloria a Ti, Señor Jesús.

Del Papa Benedicto XVI, Ángelus 1-enero-2010

Hoy la liturgia nos recuerda que, ocho días después del nacimiento del Niño, ella y su esposo José lo hicieron circuncidar, según la ley de Moisés, y le pusieron por nombre Jesús, como había sido llamado por el ángel (cf. Lc 2, 21). Este nombre, que significa "Dios salva", es el cumplimiento de la revelación de Dios. Jesús es el rostro de Dios, es la bendición para todos los hombres y para todos los pueblos, es la paz para el mundo. ¡Gracias, Madre santa, que has dado a luz al Salvador, el Príncipe de la paz!


02 de enero - DOMINGO II DESPUÉS DE LA NAVIDAD (CICLO C), San Basilio Magno y San Gregorio Nacianceno, obispos y doctores de la Iglesia

 


DOMINGO II DESPUÉS DE NAVIDAD

 


PROGRAMA PARROQUIAL:
DOMINGO 02, DE ENERO

- Horario de la parroquia: abierta de 10.00 h. a 13.30 h. y de 18.00 h. a 21.00 h.

- Eucaristía de Santa María, Madre de Dios (11.00 h.).

- Rezo del Santo Rosario (a las 19.00 h.) y Eucaristía II Vísperas del Domingo II después de Navidad (a las 19.30 h.).

Para ver la transmisión, pincha aquí

Portada

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«Dios confió su Hijo a María y a José como un niño necesitado de todo, totalmente dependiente»

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Vídeos

  Cuatro regalos que pedir a los Reyes

  Historia de la Catedral de Cristal

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Otras noticias

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Opinión

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SANTORAL DE HOY

Elogio: Memoria de san Basilio Magno y san Gregorio Nacianceno, obispos y doctores de la Iglesia. Basilio, obispo de Cesarea de Capadocia, apodado «Magno» por su doctrina y sabiduría, enseñó a los monjes la meditación de la Escritura, el trabajo en la obediencia y la caridad fraterna, ordenando su vida según las reglas que él mismo redactó. Con sus egregios escritos educó a los fieles y brilló por su trabajo pastoral en favor de los pobres y de los enfermos. Falleció el día uno de enero del año 379. Gregorio, amigo suyo, fue obispo de Sancina, en Constantinopla, y finalmente de Nacianzo. Defendió con vehemencia la divinidad del Verbo, y mereció por ello ser llamado «Teólogo». Murió el 25 de enero del año 390. La Iglesia se alegra de celebrar conjuntamente la memoria de tan grandes doctores.


Otros santos de este día:

   San Telesforo, papa mártir   

En Roma, muerte de san Telesforo, papa, que, según recuerda san Ireneo, fue el séptimo sucesor de los apóstoles y sufrió un glorioso martirio.

   Santos Argeo, Narciso y Marcelino, mártires

En el territorio de Cori, a treinta miliarios de la ciudad de Roma, santos Argeo, Narciso y Marcelino, mártires.

   * San Teodoro de Marsella, obispo

En Marsella, ciudad de Provenza, en la Galia, san Teodoro, obispo, que, esforzándose en establecer la disciplina eclesiástica, fue objeto de persecución por parte de los reyes Childeberto y Guntramno, quienes le exiliaron por tres veces.

   * San Bladulfo, monje y presbítero

En el monasterio de Bobbio, en la región de la Emilia, san Bladulfo, presbítero y monje, discípulo de san Columbano.

   San Juan Bueno, obispo   

En Milán, ciudad de Lombardía, san Juan Bueno, obispo, que restituyó a esta población la sede episcopal, anteriormente trasladada por causa de los lombardos a la ciudad de Génova. Por su fe y sus buenas costumbres fue grato a Dios y a los hombres.

   * San Vincenciano, eremita   

En la región de Tulle, en Aquitania, san Vincenciano, eremita.

   * San Mainquino de Luimneach, obispo

En Luimneach, ciudad de Hibernia, san Mainquino, celebrado como obispo.

   San Adalardo, abad   

En el monasterio de Corbie, en la Galia Ambianense, san Adalardo, abad, quien dispuso las cosas para que todos tuviesen lo necesario, de modo que nadie abundase en lo superfluo o pereciese por la miseria, y así dieran alabanza a Dios.

   * San Airaldo de Maurienne, monje y obispo

En Maurienne, en la Saboya, san Airaldo, obispo, que, tanto en la soledad de Portes como en la sede de Maurienne, supo conciliar la prudencia del pastor con la austeridad y las costumbres de los cartujos.

   * San Silvestre, abad

En Troina, en Sicilia, san Silvestre, abad, que vivió bajo la disciplina de los santos Padres de Oriente.

   Beato Marcolino Amanni, religioso presbítero   

En Forlí, en la Emilia, beato Marcolino Amanni, presbítero de la Orden de Predicadores, que, en el silencio y la soledad, dedicó con gran sencillez toda su vida al servicio de los pobres y de los niños.

   Beata Estefanía Quinzani, virgen   

En Soncino, de la Lombardía, beata Estefanía Quinzani, virgen, de la Tercera Orden de Santo Domingo, dedicada enteramente a la contemplación de la Pasión del Señor y a la instrucción cristiana de las jóvenes.

   Beatos Guillermo Repin y Lorenzo Bâtard, presbíteros y mártires   

En la ciudad de Angers, en Francia, beatos Guillermo Repin y Lorenzo Bâtard, presbíteros y mártires, que fueron guillotinados durante la Revolución Francesa por su fidelidad a la Iglesia.

   Beata María Ana Soureau-Blondin, virgen y fundadora   

En la ciudad de Lachine, en la provincia canadiense de Quebec, beata María Ana (María Stella) Soureau-Blondin, virgen, la cual, aunque analfabeta en su juventud, fundó la Congregación de las Hermanas de Santa Ana, para la educación de los hijos de los campesinos, y dio siempre muestras de un carisma extraordinario en favor de la enseñanza a los jóvenes.

   Beatos Pedro Cortasa Monclús y tres compañeros, religiosos mártires   

En Novales (Cantabria), España, beatos Pedro (Jaime) Cortasa Monclús, Narciso (Baldomero) Arribas Arnáiz, Néstor Eugenio (Tesifonte) Ortega Villamudrio, Columbanus Paul (Henri) Oza Motinot, religiosos de los Hermanos Maristas, mártires de la persecución religiosa en época de la Guerra Civil.


LITURGIA DE HOY

Misa del Domingo (blanco).

MISAL: ants. y oracs. props., Gl., Cr., Pf. Nav.

LECC.: vol. I (B).

- Eclo 24, 1-2. 8-12. La sabiduría de Dios habitó en el pueblo escogido.

- Sal 147. R. El Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros.

- Ef 1, 3-6. 15-18. Él nos ha destinado por medio de Jesucristo a ser sus hijos.

- Jn 1, 1-18. El Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros.


Dios está cerca de nosotros. Dios no nos salva desde lejos sino que se hace nuestro compañero de camino. Tampoco nos salva sacándonos de nuestro propio entorno vital. Nos salva en este mundo y en nuestra historia. Las tres lecturas convergen hacia un único anuncio: Dios está cerca de nosotros. La sabiduría desde el principio habitó en medio del pueblo de Dios (1 Lect.). La Palabra de Dios, la Sabiduría, plantó su tienda entre nosotros (Ev.). Dios nos ha hecho sus hijos adoptivos para alabanza de la gloria de su gracia (2 Lect.).


* Hoy no se permiten las misas de difuntos, excepto la exequial.

Liturgia de las Horas: oficio dominical. Te Deum.

Martirologio: elogs. del 4 de enero, pág. 92.

CALENDARIOS: Jesuitas: Santísimo Nombre de Jesús (S).


Antífona de entrada Sb 18, 14-15

Cuando un silencio apacible lo envolvía todo y la noche llegaba a la mitad de su carrera, tu Palabra omnipotente, Señor, se lanzó desde el cielo, desde el trono real.


Monición de entrada

Hoy, segundo domingo después de Navidad, seguimos conmemorando el nacimiento de Cristo. Con aquella su primera venida en carne moral dio comienzo este nuevo tiempo, que perdurará hasta que él vuelva.


Monición al Gloria

Se dice Gloria. Puede introducirse con la siguiente monición.


Nos asociamos al coro de los ángeles en la noche de la Navidad del Señor, con nuestra alabanza y nuestra súplica.


Oración colecta

Dios todopoderoso y eterno, esplendor de los que en ti creen, dígnate, propicio, llenar de tu gloria el mundo y que el resplandor de tu luz se manifieste a todos los pueblos. Por nuestro Señor Jesucristo.


LITURGIA DE LA PALABRA

Lecturas propias del Domingo II después de Navidad (Lec. I ABC).


PRIMERA LECTURA Eclo 24, 1-2. 8-12

La sabiduría de Dios habitó en el pueblo escogido.

Lectura del libro del Eclesiástico.


La sabiduría hace su propia alabanza, encuentra su honor en Dios y se gloría en medio de su pueblo.

En la asamblea del Altísimo abre su boca y se gloría ante el Poderoso.

«El Creador del universo me dio una orden, el que me había creado estableció mi morada y me dijo: “Pon tu tienda en Jacob, y fija tu heredad en Israel”.

Desde el principio, antes de los siglos, me creó, y nunca más dejaré de existir.

Ejercí mi ministerio en la Tienda santa delante de él, y así me establecí en Sion.

En la ciudad amada encontré descanso, y en Jerusalén reside mi poder.

Arraigué en un pueblo glorioso, en la porción del Señor, en su heredad».


Palabra de Dios.

R. Te alabamos, Señor.


Salmo responsorial Sal 147, 12-13. 14-15. 19-20 (R.: Jn 1, 14)

R. El Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros.

O bien: Aleluya.


V. Glorifica al Señor Jerusalén;

alaba a tu Dios, Sion.

Que ha reforzado los cerrojos de tus puertas,

y ha bendecido a tus hijos dentro de ti.

R. El Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros.


V. Ha puesto paz en tus fronteras,

te sacia con flor de harina.

Él envía su mensaje a la tierra,

y su palabra corre veloz.

R. El Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros.


V. Anuncia su palabra a Jacob,

sus decretos y mandatos a Israel;

con ninguna nación obró así,

ni les dio a conocer sus mandatos.

R. El Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros.


SEGUNDA LECTURA Ef 1, 3-6. 15-18

Él nos ha destinado por medio de Jesucristo a ser sus hijos

Lectura de la carta de San Pablo a los Efesios.


Bendito sea el Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos ha bendecido en Cristo con toda clase de bendiciones espirituales en los cielos.

Él nos eligió en Cristo, antes de la fundación del mundo para que fuésemos santos e intachables ante él por el amor.

Él nos ha destinado por medio de Jesucristo, según el beneplácito de su voluntad, a ser sus hijos, para alabanza de la gloria de su gracia, que tan generosamente nos ha concedido en el Amado.

Por eso, habiendo oído hablar de vuestra fe en Cristo y de vuestro amor a todos los santos, no ceso de dar gracias por vosotros, recordándoos en mis oraciones, a fin de que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de la gloria, os dé espíritu de sabiduría y revelación para conocerlo, e ilumine los ojos de vuestro corazón para que comprendáis cuál es la esperanza a la que os llama, cuál la riqueza de gloria que da en herencia a los santos.


Palabra de Dios.

R. Te alabamos, Señor.


Aleluya Cf. 1 Tm 3, 16

R. Aleluya, aleluya, aleluya.

V. Gloria a ti, Cristo, proclamado en las naciones; gloria a ti, Cristo, creído en el mundo. R.


EVANGELIO (forma larga) Jn 1, 1-18

El Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros

╬ Lectura del santo Evangelio según san Juan.

R. Gloria a ti, Señor.


En el principio existía el Verbo, y el Verbo estaba junto a Dios, y el Verbo era Dios.

Él estaba en el principio junto a Dios.

Por medio de él se hizo todo, y sin él no se hizo nada de cuanto se ha hecho.

En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres.

Y la luz brilla en la tiniebla, y la tiniebla no lo recibió.

Surgió un hombre enviado por Dios, que se llamaba Juan: éste venía como testigo, para dar testimonio de la luz, para que todos creyeran por medio de él.

No era él la luz, sino el que daba testimonio de la luz.

El Verbo era la luz verdadera, que alumbra a todo hombre, viniendo al mundo.

En el mundo estaba; el mundo se hizo por medio de él, y el mundo no lo conoció.

Vino a su casa, y los suyos no lo recibieron.

Pero a cuantos lo recibieron, les dio poder de ser hijos de Dios, a los que creen en su nombre.

Estos no han nacido de sangre, ni de deseo de carne,

ni de deseo de varón, sino que han nacido de Dios.

Y el Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros, y hemos contemplado su gloria: gloria como del Unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad.

Juan da testimonio de él y grita diciendo:

«Este es de quien dije: el que viene detrás de mí se ha puesto delante de mí, porque existía antes que yo».

Pues de su plenitud todos hemos recibido, gracia tras gracia.

Porque la ley se dio por medio de Moisés, la gracia y la verdad nos ha llegado por medio de Jesucristo.

A Dios nadie lo ha visto jamás: Dios Unigénito, que está en el seno del Padre, es quien lo ha dado a conocer.


Palabra del Señor.

R. Gloria a ti, Señor Jesús.


EVANGELIO (forma breve) Jn 1, 1-5. 9-14

El Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros

╬ Lectura del santo Evangelio según san Juan.

R. Gloria a ti, Señor.


En el principio existía el Verbo, y el Verbo estaba junto a Dios, y el Verbo era Dios.

Él estaba en el principio junto a Dios.

Por medio de él se hizo todo, y sin él no se hizo nada de cuanto se ha hecho.

En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres.

Y la luz brilla en la tiniebla, y la tiniebla no lo recibió.

El Verbo era la luz verdadera, que alumbra a todo hombre, viniendo al mundo.

En el mundo estaba; el mundo se hizo por medio de él, y el mundo no lo conoció.

Vino a su casa, y los suyos no lo recibieron.

Pero a cuantos lo recibieron, les dio poder de ser hijos de Dios, a los que creen en su nombre.

Estos no han nacido de sangre, ni de deseo de carne,

ni de deseo de varón, sino que han nacido de Dios.

Y el Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros, y hemos contemplado su gloria: gloria como del Unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad.


Palabra del Señor.

R. Gloria a ti, Señor Jesús.


Papa Francisco

ÁNGELUS, Domingo, 3 de enero de 2021

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

En este segundo domingo después de Navidad, la Palabra de Dios no nos presenta un episodio de la vida de Jesús, sino que nos habla de Él antes de que naciera. Nos retrotrae para revelar algo sobre Jesús antes de que viniera entre nosotros. Lo hace sobre todo en el prólogo del Evangelio de Juan, que comienza: «En el principio era el Verbo» (Jn 1,1). En el principio: son las primeras palabras de la Biblia, las mismas con las que comienza el relato de la creación: «En el principio creó Dios el cielo y la tierra» (Gn 1,1). Hoy el Evangelio dice que Aquel que hemos contemplado en su Natividad, como niño, Jesús, existía antes: antes del comienzo de las cosas, antes del universo, antes de todo. Él está antes del espacio y el tiempo. «En Él estaba la vida"» (Jn 1,4) antes de que apareciera la vida.

San Juan lo llama Verbo es decir, Palabra. ¿Qué quiere decirnos? La Palabra sirve para comunicar: no se habla solo, se habla con alguien. Siempre se habla con alguien. Cuando vemos por la calle gente que habla sola, decimos: “A esta persona le pasa algo”. No: nosotros hablamos siempre con alguien. Así pues, el hecho de que Jesús sea desde el principio la Palabra significa que desde el principio Dios se quiere comunicar con nosotros, quiere hablarnos. El Hijo unigénito del Padre (cf. v. 14) quiere decirnos la belleza de ser hijos de Dios; es «la luz verdadera» (v. 9) y quiere alejarnos de las tinieblas del mal; es «la vida» (v. 4) que conoce nuestras vidas y quiere decirnos que las ama desde siempre. Nos ama a todos. Este es el mensaje maravilloso de hoy: Jesús es la Palabra, la Palabra eterna de Dios, que desde siempre piensa en nosotros y desea comunicar con nosotros.

Y para hacerlo, fue más allá de las palabras. En efecto, el núcleo del Evangelio de hoy nos dice que la Palabra «se hizo carne y habitó entre nosotros» (v. 14). Se hizo carne: ¿por qué San Juan usa esta expresión, “carne”? ¿No podría haber dicho, de una manera más elegante, que se hizo hombre? No, usa la palabra carne porque indica nuestra condición humana en toda su debilidad, en toda su fragilidad. Nos dice que Dios se hizo fragilidad para tocar de cerca nuestras fragilidades. Por lo tanto, desde el momento en que el Señor se hizo carne, nada en nuestra vida le es ajeno. No hay nada que Él desdeñe; podemos compartir todo con Él, todo. Querido hermano, querida hermana, Dios se hizo carne para decirnos, decirte que te ama precisamente allí, que nos ama precisamente allí, en nuestras fragilidades, en tus fragilidades; precisamente allí donde nosotros más nos avergonzamos, donde más te avergüenzas. Es audaz: la decisión de Dios es audaz: se hizo carne precisamente allí, donde nosotros tantas veces nos avergonzamos; entra en nuestra vergüenza para hacerse hermano nuestro, para compartir el camino de la vida.

Se hizo carne y no se volvió atrás. No asumió nuestra humanidad como un vestido, que se pone y se quita. No, nunca se separó de nuestra carne. Y jamás se separará de ella: ahora y por siempre está en el cielo con su cuerpo de carne humana. Se unió para siempre a nuestra humanidad; podríamos decir que la “desposó”. A mí me gusta pensar que cuando el Señor le reza al Padre por nosotros, no le habla solamente: le enseña las heridas de la carne, le enseña las llagas que ha sufrido por nosotros. Y este es Jesús: con su carne es el intercesor, quiso llevar también las señales del sufrimiento. Jesús, con su carne, está ante el Padre. El Evangelio dice, en efecto, que vino a habitar entre nosotros. No vino de visita y luego se fue, vino a habitar con nosotros, a estar con nosotros. ¿Qué desea entonces de nosotros? Desea una gran intimidad. Quiere que compartamos con Él alegrías y penas, deseos y temores, esperanzas y tristezas, personas y situaciones. Hagámoslo con confianza, abrámosle nuestro corazón, contémosle todo. Detengámonos en silencio ante el belén para saborear la ternura de Dios que se hizo cercano, que se hizo carne. Y sin miedo, invitémosle a nuestra casa, a nuestra familia, y también —cada uno las conoce bien— invitémosle a nuestras fragilidades. Invitémosle a que vea nuestras llagas. Vendrá y la vida cambiará.

La Santa Madre de Dios, en quien el Verbo se hizo carne, nos ayude a acoger a Jesús, que llama a la puerta del corazón para vivir con nosotros.